El legado de Babe Ruth en las Grandes Ligas ha sido objeto de un nuevo escrutinio técnico mediante el uso de inteligencia artificial y métricas modernas. Existe la creencia popular de que el histórico récord de 60 jonrones logrado en 1927 pudo verse beneficiado por reglas de terreno que permitían acreditar cuadrangulares a pelotas que rebotaban sobre la valla. Sin embargo, investigaciones detalladas realizadas por expertos como Bill Jenkinson confirman que cada uno de esos 60 batazos superó la barda directamente por el aire, desmintiendo cualquier ventaja artificial en su marca.

El impacto de las reglas de foul

Lejos de ser favorecido por la normativa de la época, el legendario toletero fue perjudicado por criterios arbitrales obsoletos sobre las pelotas de foul. En aquel entonces, un batazo se juzgaba por el lugar donde aterrizaba y no por el punto donde cruzaba la línea de la valla, lo que anuló decenas de sus conexiones potentes hacia el jardín derecho. Historiadores estiman que, bajo el reglamento actual que valida el jonrón si la pelota pasa el poste de foul en zona buena, Ruth habría sumado entre 50 y 70 cuadrangulares adicionales a lo largo de su carrera profesional.

De haberse aplicado las reglas vigentes hoy en día durante la temporada de 1927, el total de jonrones de Ruth no solo se habría mantenido intacto, sino que probablemente habría superado la cifra de 65. El análisis demuestra que su capacidad para conectar la bola fuera del parque era superior a lo que los registros oficiales de aquel momento pudieron capturar. Mientras tanto, la historia del béisbol continúa recordando hitos memorables de postemporada, como las remontadas de los Marineros en 1995 o las actuaciones estelares de Rickey Henderson, que enriquecen el legado de este deporte.

Fuente: Deportes