El juicio federal contra el lanzador dominicano Emmanuel Clase y Luis Ortiz reveló que un esquema de apuestas ilegales sobre lanzamientos específicos se detuvo abruptamente en 2024. Luis de Aza Báez, testigo cooperador del gobierno estadounidense, explicó ante el tribunal de Brooklyn que la interrupción ocurrió debido a la intensa supervisión mediática y legal provocada por el caso de Ippei Mizuhara, exintérprete de Shohei Ohtani. Durante la temporada 2023, De Aza Báez logró obtener ganancias significativas al apostar sobre la velocidad de los pitcheos de Clase, recibiendo información privilegiada a través de un grupo de mensajería denominado Uber Inc.
Operación y códigos de apuestas
La fiscalía sostiene que el cerrador dominicano conspiró para manipular 18 lanzamientos a lo largo de tres temporadas. Según el relato presentado, existía un código específico donde se instruía apostar al tercer bateador de un episodio, siempre y cuando el lanzador retirara a los dos primeros enfrentados, utilizando términos como matar pollos para coordinar las jugadas. La defensa legal de Clase ha rechazado estas acusaciones, argumentando que las referencias a aves en las conversaciones privadas corresponden a discusiones sobre peleas de gallos, una práctica culturalmente común en la República Dominicana.
Para evadir los controles de las plataformas de apuestas como DraftKings, el testigo admitió haber utilizado cuentas a nombre de terceros y realizado apuestas combinadas. De Aza Báez, quien aceptó un acuerdo de culpabilidad que incluye el decomiso de 69.000 dólares, detalló que nunca tuvo contacto directo con el pelotero, sino que gestionaba los pagos y la información mediante intermediarios. Mientras el proceso judicial continúa en Nueva York, los acusados mantienen su postura de inocencia frente a los cargos de conspiración, fraude electrónico, soborno deportivo y lavado de dinero.
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