La región del Cibao Noroeste, compuesta por las provincias de Valverde, Monte Cristi, Santiago Rodríguez y Dajabón, enfrenta un rezago económico estructural que limita su desarrollo. A pesar de su potencial agropecuario, el territorio experimenta una constante fuga de activos financieros y mano de obra hacia los centros metropolitanos de Santiago y Santo Domingo. Este fenómeno es comparado por analistas con las históricas Devastaciones de Osorio, sugiriendo que la zona sufre actualmente un proceso de desposesión institucionalizada y silenciosa.
Indicadores de estancamiento regional
Las cifras oficiales reflejan una marcada disparidad en la generación de riqueza nacional, donde el Cibao Noroeste aportó apenas un 3.4% del Producto Interno Bruto entre 2015 y 2022. La economía local se mantiene predominantemente primaria y desindustrializada, con una escasa participación de la manufactura y las zonas francas. El crecimiento económico regional ha sido el más bajo del país, registrando una desaceleración que alcanzó el 3.1% durante el periodo 2023-2024.
La matriz de succión financiera
Un análisis de los flujos económicos revela que de los 73,000 millones de pesos generados anualmente en la zona, cerca del 68% se fuga hacia otros puntos del país. Las exportaciones de banano y tabaco, junto con la producción arrocera y las remesas, transfieren la mayor parte de sus beneficios a sedes corporativas ubicadas fuera de la región. Mientras tanto, la asignación de recursos estatales a organizaciones locales permanece en niveles mínimos, lo que profundiza la brecha de desigualdad territorial frente a las grandes urbes.
Fuente: Acento


