La Oficina Nacional de Defensa Pública ha emitido un informe detallado sobre las debilidades estructurales que comprometen la seguridad en los centros de corrección y rehabilitación San Felipe, en Puerto Plata, y Najayo, en San Cristóbal. El documento señala que la ubicación geográfica y el diseño de los muros perimetrales facilitan el ingreso de artículos prohibidos mediante la modalidad conocida como bombardeo de palomas. Esta práctica consiste en el lanzamiento de paquetes desde el exterior que contienen drogas, teléfonos celulares y armas blancas, afectando directamente el control y los programas de reinserción social.
Vulnerabilidades en San Felipe y Najayo
En el centro San Felipe, las características físicas de las paredes permiten que personas ajenas al recinto introduzcan sustancias ilícitas con relativa facilidad. Por su parte, el centro Najayo enfrenta una situación crítica debido a su proximidad con la autopista 6 de Noviembre, lo cual favorece el contrabando recurrente de objetos peligrosos. Las autoridades del recinto han reportado que estas actividades ilícitas derivan en conflictos internos entre grupos rivales, los cuales son gestionados mediante protocolos de seguridad y medidas de separación preventiva.
Fabricación interna de armas y estado de las instalaciones
Además del contrabando externo, el informe advierte sobre la fabricación de armas blancas por parte de los internos utilizando materiales extraídos de la propia infraestructura. Se ha constatado que los reclusos dañan paredes y elementos estructurales para obtener varillas y cables, sumado a problemas de mantenimiento como filtraciones y roturas. A pesar de estos riesgos, el centro Najayo mantiene indicadores positivos en cuanto a ocupación, al registrar un 99.14% de su capacidad, garantizando acceso a servicios básicos como agua potable y camas para los reclusos.
Fuente: Actualidad


