Los participantes en el desfile de la fiesta de época del Desarme, este miércoles, en las escaleras del palacete de Villa Magdalena. / Irma Collín Un cuerpo entallado en tejido brocado, donde relucía un llamativo estampado de pavo real sobrecargado de flores románticas, volantes, texturas de satén y exquisitos remates en encaje de color crema. Coronaba la silueta un sombrero de copa enriquecido con adornos florales de tela y un bolso victoriano a tono.
El original diseño captó de inmediato todas las miradas por su colorido y su distancia frente a la sobriedad clásica dominante y fue el elegido para clausurar la pasarela. Lo vestía con porte María Antonia Pérez Areces, Toñi, la encargada de poner el broche de oro al desfile de la gran fiesta de época decimonónica que acogió este miércoles el palacete de Villa Magdalena.

La jornada, ambientada en los episodios históricos del Desarme de 1836 y organizada de forma conjunta por la Concejalía de Centros Sociales y la Cofradía del Desarme, congregó a 25 participantes ataviados de época. El programa que aunó pasarela, conferencias divulgativas y baile, fue escenario del sorprendente estreno de una bachata dedicada a la célebre cita gastronómica de la capital asturiana en una tarde "para pasarlo en grande".
El desfile, que se prolongó durante cerca de media hora, tuvo como escenario los jardines del recinto. Los 25 modelos descendieron por las escalinatas exteriores de la casona y se lucieron ante un centenar de espectadores. La muestra ofreció un recorrido por las diferentes capas de la sociedad decimonónica, alternando atuendos de la alta burguesía, trajes de paseo de corte militar, campesinas y cortesanas de época, dominados por polisones, levitas y telas adamascadas.
Entre los asistentes que arroparon a los figurantes se encontraban la concejala de Gobierno Covadonga Díaz, la edil delegada del área, Charo Suárez, y representantes cofrades, quienes aplaudieron a cada participante antes de realizar a término una gran foto de familia. En cuanto a los modelos, la pieza que lució Toñi fue una de las más elogiadas por su minuciosidad.

Confeccionada por ella misma de forma artesanal durante meses, la creadora explicó el trasfondo de la indumentaria, que diseñó en el Desarme de 2025. "Como es un evento tan señalado y recordamos los choques que hubo entre padres e hijos y luego la reconciliación, quise dar con un traje de época un poco de color, de nueva esperanza y alegría", expresó la mujer. El plumaje del pavo real tampoco fue fruto del azar, ya que "la fiesta se solía celebrar en el Campo San Francisco".
A diferencia de la gran mayoría de figurantes que acudieron a la cita, ella no pertenecía a ningún centro social. Los que sí estaban adscritos, al centro social de Ules, fueron los dos varones que pusieron el contrapunto masculino en una pasarela copada por mujeres. Ellos fueron Julio Mallada y Eleuterio García.
Mallada lució una levita azul oscuro de botonadura dorada sobre chaleco granate, corbatín de gasa y chistera con bastón de mando, mientras que su compañero optó por un conjunto sobrio con chaleco a juego y lentes metálicas. Lejos de atribuirse méritos, Mallada cedió todo el protagonismo textil al sector femenino. "Las artífices son ellas.

Fuente: La Nueva España


