Romeo Santos y Prince Royce demostraron que compartir el escenario no significa disputarse el protagonismo. Los más grandes exponentes de la bachata en la actualidad intercambiaron canciones, bromas y momentos de complicidad frente a 18 mil personas que llenaron el Palacio de los Deportes.

La gira Mejor tarde que nunca llegó a Ciudad de México con movimientos provocadores, letras románticas y la constante interacción de los cantantes con sus seguidoras, con lo que se puso en evidencia que la sensualidad tendría un lugar primordial en el espectáculo que duró dos horas. Las luces del recinto se apagaron a las 20:05 horas y los gritos del público anunciaron el inicio del concierto.

Detrás de una cortina se distinguían las siluetas de ambos cantantes, quienes comenzaron la noche con “BLTN”, “La diabla” y “Recházame”. Prince Royce subió al escenario con un saco azul claro con brillos y jeans, mientras Romeo Santos eligió un color traje lila. Después de las primeras canciones, llegó el momento de las presentaciones individuales.

Santos se apoderó del espacio para interpretar “Eres mía” y posteriormente dio paso a Prince Royce, quien animó al público con un fuerte “¡Vamos!”, antes de cantar “Te robaré”. La eufórica respuesta de los asistentes se mantuvo durante “Stand by Me”, uno de los momentos más coreados de la noche. Tras la interpretación, ambos artistas volvieron a reunirse para dirigirse por primera vez al público mexicano.

Santos aprovechó el momento para invitar a los asistentes a olvidarse de sus preocupaciones. La música siguió con “Incondicional”, mientras que “Imitadora” permitió a Santos desplegar sus movimientos más provocadores. Durante la interpretación, deslizó una mano desde el pecho hasta la entrepierna, gesto que provocó gritos entre sus seguidoras. Antes de terminar, volvió a buscar la respuesta del público:

Fuente: MILENIO