La pobreza monetaria en el país alcanzó un promedio de 14.58 % durante los primeros seis meses del presente año, superando las expectativas gubernamentales fijadas para el 2028. Según los datos preliminares de la Dirección de Desarrollo Social Supérate, el indicador mostró una evolución positiva al descender desde un 15.4 % en el primer trimestre hasta un 13.75 % en el segundo. Este avance fue presentado en el marco de la conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, donde se resaltó el compromiso estatal con el bienestar social.
Factores clave y seguridad alimentaria
La vicepresidenta Raquel Peña enfatizó que la pobreza no debe considerarse un destino ineludible, sino una condición superable mediante la colaboración entre el Estado y la ciudadanía. Entre los elementos que impulsaron esta mejora se encuentran el incremento en los ingresos laborales de los hogares, el aumento en la ocupación femenina y ajustes salariales que superaron los niveles inflacionarios. Adicionalmente, la ampliación de los programas de protección social ha sido determinante para respaldar a las familias en condiciones de mayor vulnerabilidad.
En el ámbito de la seguridad alimentaria, el país logró hitos significativos al reducir la prevalencia de la subalimentación a menos del 2.5 %. Este logro permitió que la nación saliera del Mapa del Hambre de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. La directora de Supérate, Mayra Jiménez, recordó que en 2025 la pobreza se situó en un 17 %, lo que marca una tendencia descendente constante. Por su parte, el Sistema de las Naciones Unidas reafirmó su disposición de continuar acompañando al país en sus esfuerzos por garantizar que el crecimiento económico alcance a todos los sectores sociales.
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