Una jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida en Francia derivó este sábado en una serie de actos violentos, incendios y saqueos que afectaron edificios públicos y comercios en múltiples ciudades. Las autoridades se vieron obligadas a reforzar los dispositivos de seguridad, incluyendo el despliegue de unidades especializadas en violencia urbana en París. El descontento social, que agrupa a diversos sectores como estudiantes, trabajadores y jubilados, ha generado daños materiales significativos en infraestructuras y establecimientos privados.

Ataques a sedes municipales y comercios

En Limoges, manifestantes lograron incendiar la planta baja del Ayuntamiento, provocando daños que alcanzaron el tejado, mientras que en Lille, grupos de personas forzaron el acceso a la sede municipal causando destrozos en el mobiliario y documentos. Situaciones similares se reportaron en Marsella, donde el vestíbulo del Ayuntamiento fue invadido y un busto de Marianne resultó derribado. En Lyon, una oficina de turismo fue saqueada e incendiada, extendiéndose la violencia hacia las zonas comerciales aledañas.

El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, denunció la destrucción metódica de calles enteras y el deterioro de monumentos públicos, marcando una clara distancia entre las reivindicaciones sociales y el vandalismo. Por su parte, en Burdeos, la residencia oficial de la prefecta de Gironda fue objeto de saqueos, al igual que numerosos locales en la céntrica calle Sainte-Catherine. Las autoridades locales han condenado enérgicamente los hechos, subrayando que la protesta legítima no justifica el uso de la fuerza contra bienes públicos ni la destrucción de la propiedad privada.

Fuente: Actualidad