Tres incidentes violentos registrados en menos de un mes han generado una creciente preocupación en la opinión pública dominicana. Los casos involucran el ataque a un joven en Serrallés, el asalto a la residencia del merenguero Julián Oro Duro que resultó en el fallecimiento de su esposa, y la intrusión en el hogar del actor Kenny Grullón. Estos eventos han captado la atención nacional debido a que ocurrieron en espacios considerados seguros por las víctimas y por la notoriedad de los afectados.
Contraste entre estadísticas y percepción
Las autoridades gubernamentales sostienen que los indicadores oficiales muestran una tendencia a la baja en la criminalidad. Según datos de la Policía Nacional al 25 de septiembre, la tasa de homicidios se sitúa en 7.36 por cada 100,000 habitantes, representando una reducción del 15.8 % respecto al año anterior. Asimismo, los reportes de robos han disminuido un 40.5 % en comparación con el mismo periodo de 2025, contabilizando 3,504 casos frente a los 5,891 registrados previamente.
La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, admitió que existe una brecha entre los datos oficiales y la sensación de inseguridad de la ciudadanía. La funcionaria explicó que la percepción pública se ve influenciada por las experiencias cotidianas, los conflictos barriales y la naturaleza de los delitos que ocurren en las calles. Mientras tanto, el presidente Luis Abinader ha reiterado que los organismos de seguridad mantienen la persecución activa contra los responsables de estos hechos delictivos para garantizar el orden.
Fuente: Actualidad


