Jason Schiavone tiene herramientas ofensivas que lo convierten en un jugador poco convencional para su posición. El receptor y primera base que pertenece a los Astros de Houston llegó a la República Dominicana para reforzar al Escogido con un objetivo que va más allá de producir carreras; continuar su desarrollo enfrentándose a una competencia que considera de primer nivel.“Quiero mejorar como jugador, y vine aquí para enfrentar la mejor competencia que existe.
Lo que veo aquí a diario es increíble”, expresó Schiavone a Diario Libre. De 23 años, su principal carta de presentación es una combinación de poder y velocidad que pocas veces se encuentra en un jugador de su posición. Viene de completar una campaña de 30 cuadrangulares y 30 bases robadas en las Ligas Menores, un registro que lo colocó entre los prospectos de mayor proyección de la organización de Houston y se estima que estará en Grandes Ligas en el 2028.
El nativo de Baltimore recorrió en 2026 las sucursales de Clase A+, Doble A y Triple A, y terminó con una línea ofensiva de .252/.391/.531 en 123 partidos. Conectó 32 jonrones, 26 dobles, se robó 32 bases, anotó 87 y remolcó 90.
Desarrollo y objetivosSchiavone es el primer receptor en alcanzar el 30-30 en las menores desde 1981 cuando Willie Royster, con los Charlotte O’s (AA de los Orioles de Baltimore), conectó 31 cuadrangulares y se robó 53 almohadillas en 138 encuentros.“Busco mejorar la llamada de los juegos, cómo recibir la pelota, perfeccionar el bloqueo de lanzamientos y fortalecer el tiro a las bases”, dijo Schiavone, tomado en la ronda 11 en 2024 y firmado por un bono de 150 mil dólares.
El receptor escarlata expresó que quiere aprovechar la experiencia para aprender español y comunicarse mejor con sus compañeros latinos en los Estados Unidos. Su capacidad atlética no surgió por casualidad, durante sus años de secundaria jugaba en el campocorto, antes de comenzar su trayectoria como receptor en el béisbol universitario.
El aumento de su poder, unido a su capacidad para embasarse y correr, lo ayudó a escalar posiciones entre los prospectos de Houston y a cerrar el año con una de las temporadas más llamativas para un receptor en las Menores. Ahora, con el Escogido, Schiavone busca trasladar parte de ese crecimiento al béisbol dominicano, mientras trabaja en las áreas que todavía necesita desarrollar.
Su presencia ofrece a los Leones un jugador capaz de combinar fuerza, velocidad y versatilidad, pero también a un joven que entiende que el camino hacia las Grandes Ligas exige mucho más que números ofensivos. La temporada 30-30 ya forma parte de su carta de presentación. El reto ahora es convertir esa producción en una herramienta sostenible y completar su desarrollo detrás del plato.
Fuente: Deportes


