El hallazgo del cuerpo de Yosnely Álvarez en las aguas del río Yaque del Norte, tras tres días de búsqueda, ha puesto bajo la lupa los mecanismos de protección y supervisión de menores en Navarrete. La adolescente, cuya edad se estima entre los 13 y 14 años, fue víctima de un ataque con arma blanca perpetrado por Edwin Reinaldo Rodríguez Cruz, quien ya se encuentra bajo custodia policial tras entregarse a las autoridades. Junto a ella se encontraba otra joven de 16 años, quien sobrevivió a la agresión y ha denunciado haber sido víctima de abuso sexual por parte del mismo individuo.

Interrogantes sobre el cuidado de las menores

La tragedia ha revelado una compleja red de cuidado familiar que ahora es objeto de análisis por parte de las autoridades. Mientras la tía de la fallecida, Marielis Álvarez, afirma que la menor residía bajo su tutela en Barrero, la madre de la víctima sostiene que la joven vivía con otros familiares, incluyendo a un abuelo. Esta disparidad en los testimonios sobre la residencia y la supervisión diaria de las adolescentes plantea dudas sobre quién ejercía la responsabilidad directa y qué tipo de seguimiento recibían en su entorno cotidiano.

Cronología y circunstancias del ataque

Las versiones sobre los eventos previos al crimen presentan contradicciones significativas entre el relato de los familiares y la confesión del agresor. Mientras los allegados a las víctimas aseguran que contrataron al motorista para comprar comida y retornar a sus hogares, Rodríguez Cruz alega que mantenía un vínculo sentimental con ambas y que el destino final era el río. Las investigaciones forenses deberán determinar la causa exacta de muerte, mientras se intenta reconstruir el paradero de las jóvenes durante los días previos al suceso y el nivel de vulnerabilidad en el que se encontraban.

Fuente: Actualidad