El sistema penitenciario nacional enfrenta una crisis de sobrepoblación que alcanza el 142.26 % de su capacidad instalada, según datos de la Oficina Nacional de Defensa Pública. El informe, que evaluó 45 centros de reclusión, detalla que mientras la infraestructura permite albergar a 16,357 personas, la población actual asciende a 23,270 internos. Esta saturación impacta directamente en la calidad de vida de los reclusos, quienes en diversos recintos tradicionales se ven obligados a dormir en baños, pasillos o estructuras improvisadas. A pesar de estos hallazgos, el documento reconoce avances en la construcción de nuevas instalaciones y la mejora en programas educativos y laborales.

Desafíos en prisión preventiva y condiciones de salud

La utilización excesiva de la prisión preventiva se mantiene como el factor principal que agudiza el hacinamiento, afectando al 64.57 % de la población carcelaria. Al cierre de 2025, más de 15,000 personas permanecían recluidas sin una sentencia definitiva, lo que presiona los servicios básicos de alimentación y seguridad. En centros como la fortaleza La Concepción en La Vega o la cárcel de Montecristi, las condiciones de alojamiento son críticas, con reportes de internos durmiendo sobre piletas o en áreas insalubres. La infraestructura también presenta fallas estructurales graves, incluyendo problemas de ventilación, filtraciones y deficiencias en los sistemas eléctricos.

El acceso a la atención médica constituye otra carencia fundamental dentro de los recintos evaluados por la Defensa Pública. Muchos dispensarios carecen de insumos básicos como glucómetros, equipos de sutura y medicamentos esenciales, obligando al personal médico a gestionar recursos mediante donaciones externas. La situación se complica aún más en el ámbito de la salud mental, donde los servicios resultan insuficientes para atender la demanda de los internos. En el caso específico de la cárcel preventiva del Palacio de Justicia de Santiago, se documentaron condiciones de falta de higiene, presencia de plagas y humedad que ponen en riesgo la salud de los detenidos.

Fuente: Actualidad