El Fondo Monetario Internacional ajustó al alza sus expectativas para la economía mundial, situando el crecimiento proyectado en un 3,1% para este año. Este incremento de 0,1 puntos porcentuales responde principalmente al sólido desempeño de las naciones avanzadas, destacando especialmente el sector tecnológico en Asia. La institución financiera atribuye este dinamismo a las inversiones masivas en inteligencia artificial, las cuales actúan como un contrapeso frente a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.

Impacto desigual en mercados emergentes y Latinoamérica

Mientras la tecnología impulsa a los países productores de semiconductores, como Taiwán que espera un crecimiento del 10,7%, otras regiones enfrentan dificultades. El encarecimiento de los hidrocarburos ha generado presiones inflacionarias y shocks de oferta negativos que afectan a los mercados emergentes. En el caso específico de América Latina, las proyecciones han sido recortadas ligeramente hasta un 2,3% para el presente ejercicio, reflejando una mayor vulnerabilidad ante el aumento de los costos energéticos.

La economista jefe del organismo, Silvana Tenreyro, explicó que la economía global se encuentra bajo la influencia de dos fuerzas opuestas. Por un lado, la inversión en inteligencia artificial estimula la demanda, mientras que los precios de la energía elevan la inflación. Kristalina Georgieva, directora gerente del ente, enfatizó que la expansión tecnológica es el factor determinante que permite mantener el ritmo de crecimiento global actual, a pesar de las complicaciones derivadas de la inestabilidad en los mercados de materias primas.

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