A mediados de la década de los cincuenta, el municipio de Pimentel en la provincia Duarte carecía de bibliotecas y estaciones de radio formales. Ante esta carencia, José Alfredo Achécar, propietario de una farmacia local, instaló un sistema de altoparlantes en su establecimiento para difundir música, juegos de Grandes Ligas y poesía. Este esfuerzo comunitario permitió que cerca de 4,000 habitantes accedieran a información y entretenimiento, sentando las bases para el surgimiento de grupos literarios como Amidverza.
La Voz de Quisqueya y la trayectoria de sus figuras
El éxito de aquel sistema de altoparlantes motivó a Achécar a solicitar una frecuencia oficial, dando origen a la emisora La Voz de Quisqueya, la cual operaba con una antena de bambú. Fue en este espacio donde comenzó su destacada trayectoria el reconocido locutor Osvaldo Cepeda y Cepeda. Posteriormente, la emisora fue trasladada a San Juan de la Maguana, donde su propietario enfrentó represalias fatales por parte de agentes de la dictadura debido a sus opiniones expresadas al aire.
La influencia de la radio en la juventud de la época fue determinante para figuras que luego marcaron la historia de la comunicación dominicana. Personajes como Mendy López, quien se convertiría en un notable narrador deportivo, compartieron sus inicios en este entorno cultural. Por su parte, el autor del relato recuerda cómo sus primeras experiencias ante un micrófono, ya fuera anunciando películas en el Teatro Matuán o leyendo noticias en la capital, le abrieron camino en una época donde ejercer la locución representaba un riesgo considerable.
Fuente: Portada


