El exsenador Héctor Rodríguez Pimentel denunció que diversos puntos de venta de sustancias ilícitas operan actualmente como centros de captación para menores de edad y jóvenes en condiciones de vulnerabilidad. Según el dirigente político, estas organizaciones criminales aprovechan las carencias sociales de los barrios para integrar a los muchachos en sus actividades cotidianas. El Estado suele intervenir únicamente cuando los individuos ya han sido absorbidos por el sistema delictivo, perdiendo así la oportunidad de prevenir su involucramiento temprano.

Operación de las estructuras criminales

Los puntos de drogas funcionan como pequeñas estructuras de poder territorial que trascienden la simple comercialización de narcóticos. Los jóvenes reclutados desempeñan funciones críticas para la seguridad de estos grupos, tales como labores de vigilancia constante, mensajería interna y el monitoreo de la presencia policial en las calles. Estas tareas permiten a los delincuentes mantener el control sobre sus áreas de influencia mediante el uso de redes de alerta temprana.

La dinámica descrita por Rodríguez Pimentel expone una problemática de seguridad que afecta directamente a la juventud dominicana en sectores marginados. Al asignar roles operativos a los adolescentes, los grupos criminales aseguran su permanencia y capacidad de respuesta ante las autoridades. El exsenador enfatizó que la naturaleza de estos puntos de droga va mucho más allá de la venta al menudeo, consolidándose como redes organizadas que aprovechan la falta de oportunidades para expandir su base de colaboradores.

Fuente: Actualidad